Siempre fuiste
un lindo espejo. Siempre reflejando al otro, siempre ayudando. Eras un espejo
humilde, nunca pretencioso. Siempre dándote para el otro, nunca mostrando tu
reflejo, ni tu destello. Sí, así de simple; lindo, humilde, casi perfecto, pero espejo. Eras espejo: reflejabas a
todos, te acordabas de todos, te
olvidabas de vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario