martes, 3 de febrero de 2015

Capítulo 7

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
      Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua"
 

Citando a un grande.
 


Desde cuándo

¿Desde cuándo tus ojos pasaron a ser farol?

¿Desde cuándo tus brazos son abrigo?

¿Desde cuándo ya no busco tus labios nada más que para hablar?

¿Desde cuándo tu mano es una prolongación de mi cuerpo?

¿Desde cuándo?



¿Desde cuándo tus piernas se volvieron sillón?

¿Desde cuándo tu pecho pasó a ser almohada?

¿Desde cuándo tu pelo es juguete para mis dedos?

¿Desde cuándo dejaste de ser uno, para ser una mitad?

¿Desde cuándo?

Sabias palabras de por ahí

“Si elegís una profesión que te llene el bolsillo, está perfecto. Pero más perfecto es que elijas esa que te llene el alma” 

Metamorfosis

Vivía en el mundo en el que dos más dos es cuatro; en ese mundo que tiene cuatro lados que miden lo mismo; en ese que los zapatos de uno tienen pegamento. Naturalmente, el tiempo pasa, las cosas cambian, y uno también cambia. No sé bien en qué momento salí yo de esa figura o en qué momento dejé de untarle algún adhesivo a mis zapatos, pero sí sé que me arriesgué por dejar de hacer siempre la misma cuenta.
Ahí la descubrí a ella; ella, que derrama paz, amor, odio, algunas lágrimas de alegría y muchas otras de tristeza. Ella, la que es capaz de transportarme a otros mundos, de mostrarme con mis propios ojos otras realidades. Ahí me enamoré.

Y acá estoy, sin zapatos, pero volando cada vez un poco más alto; cayéndome de vez en cuando, sí, pero abriendo mis alas hacia un mundo distinto.

jueves, 29 de enero de 2015

Para no olvidar

Hacia el norte

Con felicidad
Con inseguridad
Por qué no con un par de lágrimas 
Pero siempre con los ojos hacia el norte

Con alegría
Con un poco de miedo
Con unas cuantas gotas de cansancio encima

Pero siempre con los ojos hacia el norte

lunes, 1 de diciembre de 2014

Espejo

Siempre fuiste un lindo espejo. Siempre reflejando al otro, siempre ayudando. Eras un espejo humilde, nunca pretencioso. Siempre dándote para el otro, nunca mostrando tu reflejo, ni tu destello. Sí, así de simple; lindo, humilde, casi perfecto, pero espejo. Eras espejo: reflejabas a todos, te acordabas de todos, te olvidabas de vos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Cómo que no?

"Quizás no te acuerdes"

Quizás no te acuerdes
Pero me quisiste.
Quizás no te acuerdes,
Pero yo te quise.

¿Cómo que no te acordás?
Si apenas ayer me decías que me amabas.
¿Cómo que no te acordás?
Si apenas ayer me tenías en tus brazos

Quizás no te acuerdes,
Pero me admirabas.
Quizás no te acuerdes,
Pero yo te admiraba.

¿Cómo que no te acordás?
Si apenas ayer tus ojos lo decían.
¿Cómo que no te acordás?
Si apenas ayer mi mirada te derretía

Quizás no te acuerdes,
Pero eras feliz.
Quizás no te acuerdes,
Pero yo era feliz

¿Cómo que no te acordás?
Si contagiabas a todos tu risa
¿Cómo que no te acordás?
Si yo solía irradiar alegría